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No es de extrañarse, las islas
baleares recogen millones de visitantes por año
provenientes de cualquier rincón de Europa
y del mundo. Sin embargo, cualquier persona con mediano
nivel de curiosidad se dará cuenta de que la
presencia alemana se siente y se vive cada minuto. Desde
la Plaza Mayor, hasta cualquier balneario mallorquín
la voz de “Sprechen Sie Deutsch”
puede ser oída, es que cada año mas de
tres millones de alemanes llegan a la isla a pasar vacaciones.
Este fenómeno no solo se remite
a la capital balear, sino que se extiende a otras localidades
como Andratx, Deia o Pollença.
Además de la invasión turística
anual, son miles de alemanes los que viven temporal
o permanentemente en el lugar, de ahí que exista
una amplia oferta de servicios exclusivamente para esta
clientela. Las causas varían, no obstante, a
partir de la flexibilización
franquista en materia fronteriza, comenzaron los movimientos
de franceses e ingleses hacia la isla, aunque no en
mayor escala que los alemanes. De igual manera, los
bajos precios y los beneficios inmobiliarios
lograron captar el interés de ciudadanos alemanes
de toda clase.
Ya a principios y mediados de los años
noventa, el 80% de la inversión en materia de
inmuebles vino de capitales alemanes. Aparte de los
buenos precios, el clima mediterráneo resultó
y sigue resultando sumamente atractivo. La cantidad
de establecimientos de origen alemán
es sencillamente impresionante. Bares, restaurantes,
hoteles, servicios médicos y veterinarios, y
un sin fin de opciones más, están a la
disposición de sus compatriotas.
Incluso se habla de Mallorca
como una suerte de periferia alemana. Una muestra de
el peso de la cultura germana en la zona, es la presencia
de dos periódicos editados en perfecto alemán
e incluso una estación de televisión.
Desde casas lujosas con jardines, propiedad de empresarios,
magnates y hasta celebridades como Claudia Schiffer;
hasta hoteles de tres estrellas para
turistas comunes y corrientes, la colonia alemana es
una realidad que se extiende a pasos agigantados.
La cifra de alemanes sigue creciendo,
lo cual está calificado de invasión por
parte de algunas entidades locales. Mas del 20% del
territorio está en manos de alemanes y en algunos
sitios el porcentaje asciende a más del 50%.
El tráfico aéreo de la isla es
prácticamente un monopolio, miles de aviones
aterrizan o despegan del aeropuerto de Palma
cada semana. Las cifras van en aumento y la cultura
alemana ya es parte integrante de la atmósfera
local.
Por tales motivos, al visitar la isla
de Mallorca, no es de extrañarse que el dialecto
local se pierda por algunos minutos entre frases de
origen germánico, una experiencia
particular que no pude dejar de ser vivida.
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