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No hace falta irse a la otra punta
del globo terráqueo para encontrar el paraíso
soñado, esas playas de arena blanca con aguas
cristalinas que todos tenemos en nuestro imaginario
están más cerca de lo que creemos. A pesar
de que Mallorca acoge cada año
a más turistas y de la invasión germánica
que vivió, no es difícil encontrar pequeñas
calas solitarias, pues prácticamente
toda la costa de la isla está llena de playas.
Si bien las más cercanas a núcleos urbanos
como la de Palma están masificadas, unos pocos
kilómetros más allá
empiezan a aparecer pequeños paraísos
a medida de los gustos de cada cual.
Uno de los factores que hay que tener
en cuenta a la hora de elegir la playa, es que según
cuál sea la dirección en que sople
el viento tendrán mala mar las playas
del norte o las del sur. La playa Es Caragol,
cerca de Santanyí, es una reserva
marina que hace poco se ha ido llenando de pequeñas
embarcaciones. Aún así sigue siendo atractiva
para los que buscan relax, ya que no se ha masificado
y conserva los grandes arenales y el agua cristalina
de antaño.
Más apartada está la
cala de Matzoc. Esta cala se conserva en su
estado natural, prácticamente virgen, sólo
acceden a ella bañistas en busca de descanso
que están dispuestos a afrontar el difícil
acceso. Hay que tener en cuenta que no es posible
acceder con vehículo, esto la convierte en un
parajes bastante exclusivo.
Otra playa de poca afluencia es la
de Coll Baix, en Alcudía, cerca
de la montaña y con mucha y variada vegetación
que alcanza la misma orilla. Las playas
circundantes son de características parecidas,
en todas ellas acostumbra a haber más humedad
y la temperatura se mantiene fresca.
Son playas un poco diferentes de lo que se acostumbra
a buscar, por la vegetación y el clima, pero
que no dejan de ofrecer una belleza y experiencia sin
par.
Naturalmente también se pueden
encontrar playas específicamente nudistas,
algunas de las cuales se han hecho muy populares en
los últimos años, una de ellas sería
Trenc. También hay otros parajes
más conocidos, aunque no por ello dejan de ser
menos paradisíacos, como lo es la playa de Formentor,
desde donde se puede avistar la isla de Menorca durante
los días despejados.
Para las mentes que buscan exaltar
sus ánimos mediante diversión y relacionarse
con el prójimo hay más oferta si cabe.
A parte de la playa ya mencionada, de Palma, que es
la mejor comunicada, por la zona de Magaluf
y Calvià hay un auge del movimiento
turístico y hoy se puede encontrar una gran oferta
en servicios tales como restaurantes, bares y discotecas.
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