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Aunque parezca increíble,
unos seis millones de turistas visitan cada año
la famosa isla de Mallorca y no cabe
duda que para que esto pueda llegar a producirse, sus
infraestructuras tienen que funcionar a pleno rendimiento
y, en especial, los transportes.
El avión es el medio utilizado
por la casi totalidad de los visitantes para llegar
a la isla. El aeropuerto de Son Sant Joan
se encuentra a 8 kilómetros de Palma y es el
tercero con mayor actividad entre los aeropuertos españoles,
sobre todo durante los meses de verano. Iberia,
Air Europa o Vueling son algunas de
las docenas de compañías que operan en
él.
Algunos turistas españoles prefieren
llegar a la isla por barco mediante los servicios regulares
que ofrecen las compañía marítimas
Transmediterránea e Iscomar.
Estas unen la isla con las ciudades peninsulares de
Barcelona, Valencia, Denia y a Mallorca con el resto
de Islas Baleares. La ventaja es que
se puede transportar el coche en el barco pero la duración
del viaje es de unas 8 horas.
Una vez en la isla, existen diferentes
formas de moverse por ella. La más cómoda
es alquilar un coche, incluso, desde el mismo aeropuerto.
De esta manera uno puede organizar su propio itinerario
y recorrer la isla fácilmente ya que las distancias
son cortas y las carreteras suelen ser buenas. Una de
las rutas más bellas es la que recorre el abrupto
paisaje de la Serra Tramuntana, desde
el Cabo de Formentor hasta Sant Elm. También
se puede rodear la evocadora Bahía de
Alcúdia o visitar la Península
de Llevant, cercana a las cuevas de Artà, del
Drac o Des Hams.
Si el viajero prefiere decantarse por
el taxi, este le podrá ser útil para el
recorrido entre el aeropuerto y su destino definitivo.
Aunque también existe la opción más
económica del autobús que une Palma
con los principales municipios de la isla. Desde el
aeropuerto salen autobuses
a buen precio y con frecuencia en dirección a
la ciudad. Una vez allí, el mejor medio para
visitar el centro es a pié y, si se está
cansado, en metro.
Si hablamos del tren, actualmente,
el gobierno balear está apostando por la creación
y ampliación de las líneas ferroviarias
pero ya existe un recorrido obligatorio para cualquier
turista. Hablamos del ferrocarril que
desde 1912 une Sóller con Palma,
atravesando la Serra Tramuntana. Este
trayecto de paisajes increíbles se realiza dentro
de vagones que conservan su aspecto original de antaño.
La bicicleta también puede ser
una buena compañera de viaje para excursiones
concretas como la que sube al Puig Major desde Sóller
o la que transcurre entre Alcúdia y
el santuario de Santa Magdalena. En
definitiva, una isla por recorrer al gusto del consumidor.
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