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Mucho antes de la dominación
Islámica, ya existía esta población
mallorquina. Algunos hallazgos indican que hubo presencia
romana y de comunidades cristianas en sus alrededores,
de ahí la antigüedad y riqueza histórica
de esta pintoresca y acogedora localidad. El estatus
de villa le fue concedido para el año de 1300,
de la mano de Jaume II. Mientras
que el título de ciudad le fue reconocido en
1912. Desde tiempos antiguos se han conservado
edificaciones emblemáticas, como la Torre de
ses Puntes y la Torre dels Enagistes.
Gracias al esfuerzo de sus habitantes,
la cultura de sus antepasados ha logrado mantenerse
a través de ciertas manifestaciones. De las más
conocidas está el Moretons,
una danza compuesta a mediados del siglo XIX,
es de origen ritual y se celebra en el mes de Mayo durante
la fiesta de Sant Domingo. Otra fiesta muy arraigada
en su gente es la de San Antoni, celebrada con
hogueras y bailes callejeros. Al mismo tiempo,
se asan longanizas y butifarras al ritmo de grupos de
músicos que tocan hasta bien entrada la madrugada.
Para comenzar un buen itinerario, hay
que visitar la iglesia de La Madre de Dios de
los Dolores, la cual fue construida en el siglo
XIX. Su campanario resulta ser la construcción
mas elevada de la isla de Mallorca y constituye un símbolo
arquitectónico en la ciudad de Manacor. La
Plaza del rector Rubí aloja otra edificación
imposible de dejar de visitar. Se trata de la
Torre del Palau. De los restos del palacio
de Jaume II, es el vestigio mas conservado. Su construcción
data del siglo XIV, y tuvo como intención
servir de vivienda de los reyes de Mallorca.
El casco antiguo es otro destino imperdible
y entretenido. Justo ahí, en la Plaza
del Convento se sitúa un edificio interesante,
el Convento Santo Vicenc Ferrer. Este edificio fue declarado
Monumento Histórico Nacional
en 1919 y fue fundado en el siglo XVI.
Allí mismo, en la Plaza de la Constitución,
esta un muy atractivo mercado. Conocido localmente como
la “Plaza de las Verduras”,
abre todos los días y se pueden encontrar frescos
productos cultivados en granjas aledañas.
Manacor es reconocido por su industria
de la perla, a lo largo de la ciudad se pueden ver y
visitar varias fábricas. Cada
una de ellas ofrece visitas guiadas en las cuales se
puede apreciar el proceso y la elaboración de
todo tipo de adornos y accesorios. Al final de la visita
pueden incluso comprarse piezas de joyería
y regalos. La mas famosa de estas fabricas fue fundada
en 1902, allí se fabrica una
perla única llamada Majorica,
un símbolo local que identifica a esta bonita
población a la cual se puede acceder con facilidad
por tierra desde Palma.
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