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También conocida como Palma,
su nombre oficial, la capital de la Comunidad Autónoma
de las Islas Baleares representa un destino imprescindible
en el relajante mundo del turismo marítimo. Sus
más de 400 mil habitantes, la
hacen la mayor ciudad del archipiélago y su encanto
confluye en distintos elementos, tanto históricos
como modernos. Así mismo, el sabor y el aire
mediterráneo la enaltecen como un encantador
enclave turístico.
A lo largo de su historia, la capital
balear a pasado por invasiones romanas y dominio árabe.
Su carácter de municipalidad le fue concedido
gracias al Rey Jaime I de Aragón,
quien hacia el año de 1229 la
conquistó para sus designios. Sus pobladores
llevan el legado histórico corriendo por sus
venas, la privilegiada posición geográfica
de la isla hizo de ella un céntrico puerto comercial
durante el medioevo, llegando en aquel
tiempo a vivir sus años dorados.
Las principales construcciones de la
ciudad se encuentran a lo largo de su casco antiguo,
la prosperidad de aquellos tiempos aún se ve
reflejada en edificaciones religiosas y monumentales.
En las orillas de la bahía, se localiza la
Catedral de Palma, un templo de estilo gótico
de gran tamaño, mandado a construir sobre una
vieja mezquita. Aparte de sus imponentes bóvedas,
destaca un baldaquín de hierro forjado,
obra del maestro Antonio Gaudí. De la dominación
árabe se ha conservado otra edificación
majestuosa, el Palau de la Almudaina.
Sus formas tienen una gran riqueza ornamental y fueron
contempladas por ilustres monarcas mallorquines.
El lado moderno de la ciudad de Palma
encuentra su punto de partida en la Plaza Mayor, desde
donde se proyectan las principales ramblas y
avenidas de la ciudad. Obras de origen privado,
encargadas entre otros, a grandes representantes del
modernismo arquitectónico como Gaudí
y Doménech. Del mismo modo, se pueden
realizar paseos interesantes entre las calles de Barrio
Judío, antiguo hogar de personalidades
del mundo cultural medieval. De este recorrido destaca
la iglesia de Montisió, construida
en estilo barroco sobre una vieja sinagoga.
La riqueza del pasado de Palma puede
palparse dentro de su oferta museística, en la
calle Portella se encuentra una casa palacio construida
en el siglo XVI. Se trata del Museo
de Palma, sus paredes resguardan desde restos arqueológicos
hasta pinturas y cerámicas barrocas y renacentistas.
Por su parte, la Fundación Pilar
y Joan Miró exhibe numerosos trabajos
del artista, quien residió en la isla hasta su
muerte y donó muchos de sus trabajos a la institución.
La colección incluye pinturas, gráficas
y dibujos; además de esculturas situadas a lo
largo del jardín. Sin embargo, aparte de su riqueza
histórica, la ciudad de Palma
esta rodeada de maravillas naturales; bondades accesibles
con solo aterrizar en su moderno aeropuerto
a sólo 8 Km de distancia.
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